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En el límite del conflicto colombiano: Un asunto regional”

La Frontera colombo ecuatoriana es una de las fronteras más afectadas por el conflicto armado colombiano, que  ha traducido en el aumento del flujo de solicitantes de protección en Ecuador. Pues se estima que hasta septiembre de 2013, alrededor de 170.965 personas solicitaron asilo en el país vecino, según cifras entregadas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR,2013). Son los departamentos del Putumayo y Nariño los que conforman la línea divisoria de cerca de 640 km, según lo estipulado en el Tratado Muñoz Vernaza-Suárez del 15 de julio de 1916, que separa al estado colombiano de su homólogo ecuatoriano, que tiene como provincias fronterizas a Carchi, Esmeraldas y Sucumbíos.

Ahora bien, el fenómeno de esta transfronterización del conflicto armado colombiano se remonta a dos hechos fundamentales. En primer lugar, el Plan Colombia y, en particular, la Política de Seguridad Democrática del ex presidente Álvaro Uribe, que han generado una serie de consecuencias adversas para la región. Y en segundo lugar, la débil institucionalidad ecuatoriana derivada de la crisis política y económica vivida durante los años de 1995 y 2003, labró el camino para que se extendiese –por efecto derrame- el conflicto colombiano hacia estos territorios.

La Política de Seguridad Democrática intentó, como primera medida, hacer ver que el conflicto colombiano era una amenaza para la seguridad regional, y que por lo tanto, era indispensable crear una estrategia antiterrorista que involucrara a los países vecinos en la lucha contra estos grupos armados ilegales. Además, debido a la naturaleza del conflicto, las zonas fronterizas –junto con sus respectivas poblaciones-, obtuvieron un papel fundamental en estas disputas, convirtiéndose en verdaderos escenarios de guerra y crisis humanitaria. Una situación que llevó a la securitización de las agendas en política exterior de los países vecinos frente al problema colombiano, pues veían en la expansión del tráfico de drogas, armas y personas, y del aumento de las actividades de estos grupos armados ilegales en sus territorios, una amenaza real que atentaba directamente con la integridad nacional.

Las fronteras del país se vieron seriamente afectadas debido a la amplia ofensiva militar estipulada dentro lo que fue el Plan Patriota para restablecer el control estatal dentro de estos territorios en disputa. Estas zonas fronterizas experimentaron arduos enfrentamientos entre el ejército y los frentes Comuneros de Sur del ELN (Ejercito de Liberación Nacional), como también con los frentes 2, 32 y 48 de las FARC (en la zona limítrofe de la provincia de Sucumbíos), quienes además se enfrentaban -previo a su desmovilización- con el bloque sur de las AUC en el Putumayo. (Moreano, 2006). Adicional a esto, se incrementaron las fumigaciones realizadas en las fronteras, lo que produjo efectos nocivos para la salud de la población ecuatoriana.

El segundo factor determinante, tiene que ver con la debilidad institucional del estado ecuatoriano durante los años 1995 y 2006. A causa de  una tremenda multiplicidad partidos, sumado al profundo regionalismo o caudillismo de provincia, y contando también con una coyuntura de crisis económica y social, que derivó en una crisis de representación, agudizada por la incapacidad de los actores políticos de responder ante las demandas de la sociedad. En un momento en que se encontraban especialmente vulnerables. Permitió  el ascenso de un movimiento social que propendía por un profundo cambio en la institucionalidad ecuatoriana, acabando con la “partidocracia”. Una situación que terminó por consagrar a un personaje ajeno al sistema, Rafael Correa, elegido presidente de la República del Ecuador en el 2006

Un país que años atrás había sufrido una guerra con Perú, respecto a la delimitación de la frontera Sur del país, sobre las cumbres de la Cordillera del Cóndor y la cuenca del río Cenepa. Que además, con la entrega de la Base Militar de Manta -ubicada en la provincia ecuatoriana de Manabí-, por parte de los Estados Unidos al gobierno de Rafael Correa en el año de 2009, se encontraba casi que en una situación de indefensión. Una situación que llevó a un vacío de poder que facilitó el establecimiento de grupos al margen de la ley en estos territorios.

De esta manera, puede observarse que parte de la proclive porosidad de la frontera que comparte Colombia y Ecuador, se debe principalmente, al control político que tiene los gobiernos de turno durante el desarrollo del conflicto. Pensar en una solución que cree una política pública conjunta entre ambos países que identifiques sus fortalezas y debilidades puede ayudar a sopesar las carencias y vulnerabilidades que sufren las poblaciones que habitan esta frontera. No sobra resaltar, que parte del asentamiento de las guerrillas en las fronteras ya sea venezolanas o ecuatorianas, se debe a la creciente oleada de izquierda en Latino América que concuerdan con los intereses de estos grupos insurgentes e impiden al gobierno colombiano encontrar aliados en la región siendo su único aliado EE.UU.

Bibliografía 

  • Moreano, H. (Enero de 2006). Las implicaciones del conflicto interno colombiano para las fronteras de Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela, 2000-2005. Revista de Ciencias Sociales, 161-170.

 

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