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“Odisea en Sucumbíos: drama de ser refugiado colombiano en Ecuador”

Se entiende por refugiado a toda persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas se encuentre fuera de su  país de nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección  de tal país (…) Por su parte la declaración de Cartagena de 1984 amplia dicha definición, (…) personas que huyen de su país porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, violación masiva de derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado el orden público.

Ecuador ha ratificado tanto la Convención de 1951 sobre el estatuto de refugiados, su respectivo protocolo de 1967 y la declaración de Cartagena de 1984. Ha cumplido con dichos instrumentos jurídicos, lo que le ha dado reconcomiendo dentro de la comunidad internacional por su disposición para la protección de refugiados, siendo un país tan pequeño.  Para finales de diciembre del 2013, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) de Ecuador, registro 170.965 solicitudes de reconocimiento del estatus de refugiado de las cuales el 98% provenían de personas víctimas del conflicto armado de Colombia, que huyen de su país en busca de protección internacional en vista de que su país de origen no puede o no quiere brindársela, y que solo 54.865 fueron reconocidas (ACNUR, 2013). Sin embargo, más allá de la disposición de protección internacional y el reconocimiento de la comunidad internacional, Ecuador tiene grandes desafíos con los refugiados colombianos, especialmente por las precarias condiciones en la que estos viven, los costos internos que estos flujos migratorios le están generando y la falta de soluciones duraderas que resuelva su situación.

Ecuador no tiene campamentos de refugiados, por ende los colombianos que cruzan la frontera en busca de protección se establecen en la población más cercana, como por ejemplo, los municipios fronterizos de Carchi, Sucumbíos, Orellana y Esmeralda. Estos municipios  se basan en la producción agropecuaria y la pesca pero carecen de infraestructura, mano de obra, recursos escasos que ante la llegada de refugiados colombianos crean una competencia por subsistir (Malaver, 2012).

Parte de las necesidades desatendidas de los refugiados colombianos en Ecuador, son la falta de documentación. Pues si bien, la mayoría son campesinos provenientes del Nariño, Putumayo, Valle del Cauca y Cauca, que no tienen conocimiento sobre el derecho a la protección internacional o temen acercarse a las autoridades estatales o las mismas oficinas del ACNUR, generando un flujo de personas cuya condición de migrante es irregular. Personas que al no detentar ningún tipo de documentación, no pueden acceder a sus derechos fundamentales como el trabajo, no pueden acceder a la educación, no tiene acceso a la vivienda, desplazan además la mano de obra de estas zonas rurales, se generan choques culturales con la población local, e incluso aumenta la inseguridad en ese sector por presencia en dichas zonas de redes del conflicto armado colombiano que continúan con las amenazas frente a estas personas indocumentadas. (Guglielmelli, 2011).

La magnitud de los flujos migratorios irregulares de Colombia a Ecuador ha propiciado hoy una crisis humanitaria en la frontera, en donde el grueso del problema recae sobre el estado ecuatoriano quien es el responsable de la protección de estos refugiados y cuyas capacidades resultan insuficientes para atender la magnitud de dichos flujos. Más allá de aumentar los controles fronterizos por parte de cada estado, Ecuador llama a Colombia a asumir una responsabilidad compartida en el tema. Es por eso que recientes reuniones entre la Canciller María Ángela Holguín y el Canciller ecuatoriano Ricardo Patiño se han centrado en la búsqueda de soluciones duraderas que resuelvan la condición de los refugiados colombianos ya sea mediante la repatriación voluntaria, la integración local o un reasentamiento.

Si bien la repatriación, que consiste en devolver a esta población a su país de origen, acogiéndose de nuevo a la protección de este, no resulta ser una solución viable, así el presidente Santos lo plantee como un posible – pues hay que tener en cuenta que esta es una decisión voluntaria-. El estudio realizado por FLACSO en el 2010, demostró que el 84% de los refugiados encuestados manifestó que no desean regresar a Colombia (Paredes, 2010). Además, esto solo sería posible en el caso en que se alcance la paz y se dé por terminado el conflicto armado, como también que dentro de la Ley de víctimas se especifiquen las condiciones en la que los refugiados volverían a su país de origen.

Por otro lado, la integración local ha podría considerarse como una posible solución. Como se ha dicho, gran parte de la problemática en torno a la condición de los refugiados ha sido su indocumentación. Recientes esfuerzos del presidente Correa han sido encaminados a un proceso de documentación de estos colombianos refugiados, dejando atrás recelos por cuenta del caso de la violación de soberanía por parte de las fuerzas oficiales colombianas en territorio ecuatoriano en el que se dio con el asesinato de Raúl Reyes, hecho que endureció el acceso a los derechos fundamentales de muchos migrantes en condición irregular.

Sin embargo, es el reasentamiento el que finalmente se muestra como la solución más recomendable por parte de ambos gobiernos para resolver la condición de estas personas y además garantizar sus derechos. Esto surge tras los ejemplos de iniciativas como Fronteras Solidarias desarrollada por el estado mexicano, siendo este un mecanismo de solidaridad regional y de responsabilidad compartida, que le ha traído inmensos beneficios a cerca de 900 refugiados colombianos que fueron reasentados en países como Argentina, Brasil y Uruguay en el año de 2009 (Guglielmelli, 2011).

Bibliografía 

  • Guglielmelli, A. (2011). En los zapatos de los refugiados: Ofrecer proteccion y solcuiones a los desplazados colombianos en Ecuador. Washignton D.C. : ACNUR.
  • Malaver, Á. M. (2012). Refugiados en las fronteras colombianas: Ecuador, Venezuela y Panamá. Revista Encrucijada Americana , 24.
  • Paredes, C. (2010). Refugiados: Un asunto pendiente entre Colombia y Ecuador . SEMANA, 1.
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