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El sector empresarial ¿Actor de conflictos armados?

El fin de la guerra fría trajo consigo una serie de cambios para la resolución de conflictos armados, y la generación de una paz estable, puesto que el sector privado es un actor fundamental para el sostenimiento de esta paz duradera. Se puede definir como ¨El conjunto de organizaciones y asociaciones empresariales que se ocupan de producir y distribuir los bienes y servicios que demandan los Estados, las sociedades y son pilares de la creación de la riqueza¨ (Rettberg, 2013).

Es decir, debe ser un trabajo junto entre el gobierno y el sector privado para superar el conflicto armado de manera sostenida en el tiempo, haciendo conjuntamente peace making, peace keeping y peace building. Logrando así entender ambas partes que deben tener una relación directa con el conflicto, deben entender las particularidades del contexto, y como se ha dado el proceso para el desarrollo de ese conflicto  (Rettberg, 2013).

Pese a los beneficios que puede ofrecer el sector privado para solucionar el conflicto es necesario entender sus motivaciones para participar dentro de la resolución de un conflicto”.

No obstante, pese a los beneficios que puede ofrecer el sector privado para solucionar el conflicto es necesario entender sus motivaciones para participar dentro de la resolución de un conflicto. Esencialmente se debe hacer énfasis en costos de distinta índole, estos costos pueden ser directos, entendidos como aquellos generados por los impactos propios de las dinámicas de la confrontación sobre la economía, o indirectos, entendidos como aquellos ocasionados por el costo de oportunidad a los que los empresarios se ven sujetos en un futuro por la pérdida de distintas capacidades productivas en el presente (Alvarez, 2008).

“Costos directos, se observan que estos se concentran  en aquellas acciones armadas contra la infraestructura económica del país, como el sabotaje de oleoductos o de plantas eléctricas a lo largo del territorio nacional”  (Rettberg, 2013).

Dentro de los costos directos, se observan que estos se concentran  en aquellas acciones armadas contra la infraestructura económica del país, como el sabotaje de oleoductos o de plantas eléctricas a lo largo del territorio nacional. Igualmente los grupos alzados en armas, han llevado a cabo prácticas de abigeato y extorción contra los empresarios y comerciantes de sus municipios de influencia y de los grandes centros urbanos, y la guerrilla, principalmente a usado el secuestro como método para financiarse  (Rettberg, 2013).

“Los costos indirectos cabe resaltar el aumento de los costos de transacción en la economía nacional por el aumento de la inseguridad física y jurídica existente en el territorio donde se desarrolle el conflicto armado”  (Rettberg, 2013).

Por otra parte, en cuanto a los costos indirectos cabe resaltar el aumento de los costos de transacción en la economía nacional por el aumento de la inseguridad física y jurídica existente en el territorio donde se desarrolle el conflicto armado. Igualmente, la disminución de la inversión extranjera directa y la pérdida de competitividad de las empresas privadas de ese país con respecto a sus pares regionales e internacionales, es otra de las consecuencias negativas indirectas sobre el sector privado, en la medida que se percibe un mal clima económico para realizar operaciones de inversión en el país donde se dé el conflicto armado  (Rettberg, 2013).

Otro costo es el de la pérdida de capital humano, producido por las muertes, desplazamientos y migraciones de personas competentes para realizar una actividad económica. Por ejemplo con el desplazamiento del campesinado a causa de las dinámicas de violencia que ya suma aproximadamente 6 millones de personas específicamente en Colombia, es evidente que este sector económico se ha visto duramente afectado por el hecho de que el personal capacitado, o en otras palabras, las personas que saben cómo explotar el campo han tenido que abandonar su área de trabajo  (Arias, 2012).

Sin embargo, de acuerdo a la definición de sector empresarial brindada al inicio, es evidente que por ello,  es importante analizar que el sector privado empresarial en muchas ocasiones para evitar daños sobre sus infraestructuras y en general, sobre su actividad económica prefieren “cooperar” con los grupos insurgentes, para evitar costos mayores (Castillo, 1996). El cobro de vacunas o impuestos, es una forma de colaboración común entre privados y guerrillas o paramilitares, quienes pagan “protección” o un seguro contra sus acciones armadas  (Alvarez, 2008).

De acuerdo a María del Pilar Castillo y a Boris Salazar, la estrategia seguida por los empresario has sido la de interiorizar los costos producidos por el conflicto en su producción y de esta manera ahorrarse costos. Sin embargo, es evidente que debido a la falta de información real sobre los impactos que le traería a la guerrilla el desplazamiento de los conjuntos empresariales, el sector privado ignora que es preferible no negociar con los grupos insurgentes ya que cualquier acción armada impactaría directamente su base social. (Arias, 2012)

Después de haber argumentado lo anterior, se puede concluir que el sector empresarial puede involucrarse y hacer parte de un conflicto armado, tal y como se evidencia en el caso de Colombia y a través del marco teórico expuesto. Puede hacerlo de manera positiva al tratar de brindar oportunidades y conciliar con grupos armados participando en acuerdos de paz, y haciendo conjuntamente peace making, peace keeping y peace building.  O puede hacer lo contrario,  elegir por utilidad participar en el conflicto ya que, esto supone un beneficio superior que el de cesar la guerra,y “cooperar” con los grupos insurgentes resuklta mejor, para evitar costos mayores.

Bibliografía:

Alvarez, S. (2008). Cuantificando los efectos económicos del conflicto: una exploración de los costos y los estudios sobre los costos del conflicto armado colombiano . En R. C. Internacional. Bogotá: Universidad de los Andes.

Arias, G. (2012). Las otras guerras de las FARC: La salida de Nestlé de San Vicente del Caguán. En ¿Prolongación sin solución? Perspectivas sobre la paz y la guerra en Colombia. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.

Castillo, M. d. (1996). Jugar a la violencia en Colombia: El dilema de Pagar o no pagar. En Cuadernos de economia No 25. Bogotá: Universidad Nacional .

FIP. (14 de 03 de 2014). Construir paz desde el sector empresarial. Recuperado el 20 de 04 de 2015, de http://www.ideaspaz.org/publications/posts/945

Rettberg, A. (2013). La empresa de la paz. Negociaciones de paz y empresarios en Colombia (1982-2006). Recuperado el 15 de 04 de 2015, de https://c-politica.uniandes.edu.co/docs/descargar.php?f=./data/CP_Doc20_01_02_13.pdf

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